Reto Literario 2018 (Terminado)

A falta de poco más de mes y medio para terminar el año ya puedo decir que he terminado el reto literario que me propuse. Bueno, los retos, porque también he cumplido con mi reto de Goodreads de leer 45 libros durante 2018. Y aún será alguno más porque el año no ha acabado 😀

No sé si el año que viene haré reto, hay un montón de libros que me apetece leer y que se van acumulando en mi lista de pendientes porque no encajan en ninguna categoría de los retos… Así que probablemente 2019 lo dedique a leer lo que realmente me apetezca.

Estos han sido los libros que elegí para las distintas categorías del reto 2018:

  1. Un clásico: Matar a un ruiseñor (Harper Lee)
  2. Un romance: Melodía inmortal (Olga Salar)
  3. Un libro convertido en película: Un monstruo viene a verme (Patrick Ness)
  4. Un libro con más de 500 páginas: El jardín olvidado (Kate Morton)
  5. Un libro con portada bonita: La fractura del reloj de arena (Clara Peñalver)
  6. Un libro con portada fea: Los caminantes (Carlos Sisí)
  7. Un libro fino que puedas leer en un día: El quinto mundo (Javier Sierra)
  8. Un libro bestseller de New York Times: Recuerda aquella vez (Adam Silvera)
  9. Un spin-off: Vida y muerte (Stephenie Meyer)
  10. Un libro publicado este año: Morir no es lo que más duele (Inés Plana)
  11. Un libro que tenga un número en el título: 1222 (Anne Holt)
  12. Un libro de un autor de menos de 30: Heima es hogar en islandés (Laia Soler)
  13. Un libro con personajes sobrenaturales: Obsidian (Jennifer L. Armentrout)
  14. Un libro con más de 100 años: Fin de viaje (Virginia Woolf)
  15. Un libro escrito por una mujer: En la isla (Tracey Garvis Graves)
  16. Una trilogía: Cruzando los límites, Rompiendo las reglas y Desafiando las normas (María Martínez)
  17. Un libro de suspense o terror: El último pasajero (Manel Loureiro)
  18. Un libro de no-ficción: Espinete no existe (Eduardo Aldán)
  19. Un libro con una sola palabra por título: Sumidero (Alberto de la Rocha)
  20. Primer libro de un autor popular: Post mortem (Patricia Cornwell)
  21. Un libro basado en una historia real: Todo un viaje (Silvia Abascal)
  22. Un libro que te haya quedado pendiente: Las ardillas de Central Park están tristes los lunes (Katherine Pancol)
  23. Un libro que no hayas leído de un autor que ames: Historia de un canalla (Julia Navarro)
  24. Un libro que le haya gustado a tu madre: Todo esto te daré (Dolores Redondo)
  25. Un libro que alguien haya escogido por ti: Memorias de una geisha (Arthur Golden)
  26. Un diario: Diario de un skin (Antonio Salas)
  27. Un libro ambientado en un lugar que te gustaría conocer: La amiga estupenda (Elena Ferrante)
  28. Un libro con malas críticas: Inferno (Dan Brown)
  29. Un libro de tu infancia: Agnes Cecilia (María Gripe)
  30. Un libro con un triángulo amoroso: El jinete de bronce (Paullina Simons)
  31. Un libro ambientado en el futuro: Delirium (Lauren Oliver)
  32. Un libro con un color en el título: La gardenia blanca de Shanghái (Belinda Alexandra)
  33. Un libro que hayas escuchado que te hace llorar: La ladrona de libros (Markus Zusak)
  34. Un libro con magia: Harry Potter y la piedra filosofal (J. K. Rowling)
  35. Un libro de un autor que no hayas leído antes: Puerto escondido (María Oruña)
  36. Un libro ambientado en tu país: Gente que viene y bah (Laura Norton)
  37. Un libro que transcurra en Navidad: Una Navidad diferente (John Grisham)
  38. Un libro transformado en una serie de TV: Por trece razones (Jay Asher)
  39. Un libro prohibido: Prohibido (Tabitha Suzuma)

En la pestaña Lecturas podéis saber los que me gustaron y los que no 😉

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Series terminadas (IV)

Hace cuatro meses que no os cuento las series que he ido viendo y terminando y se me están acumulando unas cuantas. Allá vamos…

 

EL ILUSIONISTA

Cameron Black es el ilusionista más famoso del mundo, hasta que su mayor secreto sale a la luz y su carrera se hunde. Lo peor de todo es que, al parecer, no ha sido un accidente.

La serie sólo ha tenido una temporada de 13 capítulos. Al principio me enganchó, porque me parecía original y diferente, pero no sé por qué poco a poco dejó de interesarme…

 

FAMILIA DE ACOGIDA

Lena Adams y Stef Foster son los Fosters, una pareja interracial de lesbianas que están casadas ​​y viven en el área de Mission Bay en San Diego. Estas están criando al hijo biológico de Stef y dos gemelos adoptados llamados Jesús y Mariana. Stef es oficial de policía y Lena es vicedirectora de una escuela. Lena decide llevarse a Callie, una adolescente problemática con un pasado de abusos cuyos caminos volverán a la vida de esta familia al revés.

La serie ha tenido cinco temporadas y todavía estoy de duelo porque haya acabado. Aunque la serie trata temas realmente duros, también tiene muchos momentos muy bonitos y tiernos. La recomendaría a todo el mundo, me ha gustado muchísimo. Ya estoy deseando ver el spin-off que han creado con Mariana y Callie como protagonistas…

 

NASHVILLE

La cantante de country Rayna James ha tenido una larga carrera que muchos envidian, pero ahora se encuentra en pleno declive. Aunque sus fans siguen asediándola para conseguir un autógrafo suyo, ya no llena estadios como antes. Esa es la razón por la que su empresa discográfica organiza una gira en la que Rayna estará acompañada por Juliette Barnes, la nueva estrella de la música country. Pero esta unión pronto se convertirá en un arma de doble filo para ambas.

La serie ha tenido seis temporadas y me ha dado una pena terrible terminarla… A parte de que el culebrón me enganchó, me ha encantado la música. No pensaba que me fuese a gustar la música country, pero así ha sido. La mayoría de los actores que dan vida a los personajes de la serie tienen unas voces increíbles.

 

TURNO DE NOCHE

Un grupo de doctores del ejército regresan a trabajar durante el turno de noche en el hospital de San Antonio, Texas.

Siento especial atracción por todas las series de médicos y ésta no iba a ser menos. Después de cuatro temporadas me ha dado mucha pena que la serie terminase, ya les había cogido mucho cariño a los personajes…

 

SCANDAL

El trabajo de Olivia, en Washington, consiste en manejar y desactivar crisis y escándalos que puedan perjudicar la imagen y la vida de sus clientes, miembros de las élites del país, entre los cuales está el mismísimo presidente de los Estados Unidos.

La serie consta de 7 temporadas y aunque al principio me encantaba, al final terminé deseando que terminase de una vez. Llegó un punto en que las tramas eran tan enrevesadas y liosas que terminé desconectando…

 

APACHES

En los años 90, en el madrileño barrio de Tetuán, Miguel, un joven y prometedor periodista, tiene que dejar su cómoda existencia para intentar salvar de la ruina a su familia y vengar a su padre, víctima de la avaricia de unos socios que le estafan. Para recuperar lo que les han robado, le pide ayuda a Sastre, su mejor amigo de la infancia, que con el paso de los años se ha convertido en un pequeño delincuente.
Juntos empiezan a atracar las joyerías y las fábricas de relojes de todos los que contribuyeron a arruinar a su padre. Golpe a golpe se van acercando a su objetivo hasta que una chica se cruza en su camino.

Me gustó, aunque me hubiese gustado leer también el libro para saber si la serie es fiel o no al mismo… Para ser una serie española no está mal.

 

SECRETOS Y MENTIRAS

La serie tiene como protagonista a Ben Crawford, un hombre de familia que descubre el cuerpo de un niño y rápidamente se convierte en el principal sospechoso de su muerte. Ben entonces va en busca del verdadero asesino con el fin de limpiar su nombre. Su investigación terminará revelando una gran cantidad de secretos de la pequeña comunidad en la que vive.

El anterior argumento es el de la primera temporada, que se centra en ese caso concreto. La segunda temporada trata otro caso totalmente diferente.

La primera temporada me gustó bastante, pero la segunda no me gustó nada de nada… Si os animáis con esta serie os recomiendo la primera temporada, la segunda no merece la pena para mi gusto.

Zasca!

Si cuando volví de vacaciones os contaba que había recargado pilas y estaba súper optimista, otra vez he recibido un zasca que me ha dejado noqueada… Y sí, otra vez tiene que ver con temas de salud, que parece que me haya mirado un tuerto, y nunca mejor dicho…

Me parece que no os había contado que en la última revisión anual que tuve en abril en el oftalmólogo me dijeron que tenía la tensión ocular del ojo izquierdo un poco alta. Como nunca me había pasado el médico no le dio mucha importancia, me mandó unas gotas y me dijo que volviese en junio, antes de que me fuese de vacaciones.

En junio la tensión había bajado, pero aún así seguía un poco alta para lo que se consideran valores normales, así que me dijo que durante las vacaciones siguiese echándome esas gotas y que volviese en septiembre.

Y cuando volví en septiembre después de llevar con las dichosas gotas desde abril, resulta que la tensión me había subido bastante. Ahí empecé a mosquearme bastante viendo la cara de preocupación del oftalmólogo. Me cambió las gotas por otras que decía que eran más fuertes y me dijo que volviese el 2 de octubre.

Y el 2 de octubre fue cuando todo empezó a irse de madre… Las gotas supuestamente más fuertes no me habían hecho nada y la tensión estaba mucho más alta.

Se considera tensión alta si está por encima de 20, pues yo tenía 38. El hombre estaba súper preocupado porque decía que en cualquier momento podía tener un glaucoma. Me hicieron mil pruebas y vieron que aparentemente mi ojo estaba perfecto, no entendían por qué la tensión estaba tan alta.

El médico no dejaba de mirarme un ojo y otro y compararlos, en busca de algún motivo por el que el izquierdo tuviera la tensión fatal y el derecho estuviera bien. Al final, después de tanto mirarme los ojos se dio cuenta de que en el ojo izquierdo tengo la cámara en la que está el humor acuoso muy estrecha, con lo cual el líquido apenas cabe, hace presión en el cristalino y esa presión hace que suba la tensión ocular.

Me dijo que la solución más rápida y eficaz para liberar líquido y que no hiciese tanta presión era hacerme unas incisiones en el iris. Y que él pensaba que lo mejor era hacérmelo en ese mismo momento.

Os podéis imaginar que casi me caigo de culo cuando escuché lo de “incisiones”. Me entró terror imaginándome una aguja atravesándome el ojo. Debí de poner tal cara de miedo que el pobre se apresuró a aclararme que las incisiones se hacían con láser, nada de agujas, y que aunque era una sensación un poco molesta no dolía.

Aunque estaba acojonada no tuve dudas en acceder a que me hiciera la iridotomía, que así se llama. Cualquier cosas mejor que un glaucoma y poder perder la visión.

Me echaron unas gotas anestésicas para cerrar la pupila y esperaron casi media hora a que hicieran efecto. Después pasé a la máquina, me volvió a repetir que no iba a sentir dolor, que podría notar como un chasquido…

Y la verdad es que fue así, nada de dolor. Al final me hizo cuatro agujeros en el iris y solamente sentí un chasquido y no lo noté en el ojo sino en la frente, por encima de la ceja.

Esperamos otra media hora después para ver los resultados. Volvió a mirarme y me dijo que había ido muy bien, que la iridotomía no había producido ninguna hemorragia dentro del ojo, que se había liberado mucho líquido y que la tensión había bajado de 38 a 25.

Me dijo que volviese al día siguiente para ver si la tensión había seguido bajando, como él esperaba.

Pero al día siguiente la tensión había vuelto a 38. No se lo podía creer. Hizo venir a su jefe para que me mirase el ojo, a ver si él encontraba alguna otra explicación.

El jefe dijo que me hicieran una ecografía de alta resolución del ojo para ver si dentro de mi ojo había algo que no podían ver a simple vista.

La ecografía fue un poco más molesta que la iridotomía. También me echaron gotas anestésicas, pero te ponen una copa incrustada en el ojo que llenan de líquido y a través de ese líquido pasan el ecógrafo.

La conclusión de la eco fue: todo está bien en el ojo. El único problema que ven es lo de la cámara estrecha y deciden hacerme otra vez más agujeros en el iris para que el humor acuoso no pueda acumularse y presionar el cristalino.

Como me lo habían hecho el día anterior ya no pasé miedo en la repetición de la iridotomía. Media hora después de hacérmelo, vuelven a medir la tensión y no había bajado nada, seguía en 38.

Deciden que empiece a tomar unas pastillas que bajan la tensión ocular rápidamente porque les da miedo que siga con esos niveles, me cambian de gotas y me dicen que vuelva otra vez al día siguiente porque va a verme el especialista en glaucoma.

Al día siguiente me mira el especialista y me dice que la tensión ha bajado a 23, cosa lógica con la medicación y me dice que la única solución que ve él es operarme, que si conseguimos mantener la tensión más o menos bien una temporada la operación no tiene que ser inminente pero que me haga a la idea de que a medio plazo habrá que hacerla. Que sería una operación similar a la de cataratas, que me tendrían que extraer el cristalino y cambiarlo por una lente. También me dijo que se hace por láser y que no duele…

Me dijo que volviese en 3 días. Cuando volví la tensión ya había bajado a 18. Y otra vez me hizo volver a los 3 días. El último día había bajado a 10, todos respiramos aliviados…

Me quitó las pastillas, porque dice que no se pueden mantener durante mucho tiempo, pero me mandó unas gotas específicas para glaucoma, aunque dice que todavía no se puede decir que tenga glaucoma, pero estoy en el paso previo.

En fin, que me dijo que volviese en dos semanas. Volvió a hablarme de la operación. Dijo que si volvía a tener picos de subida de tensión habría que operar rápidamente, para no arriesgarnos a que se pueda dañar el nervio óptico ni la mácula.

Y esto es todo, que si sube la tensión me operan y si consiguen estabilizarla una temporada también me operan. No me libro de ninguna manera… 😦

 

PD: Perdonadme por el rollo que os he soltado…