Sin lactosa (III)

Pasado el verano, hoy vuelvo con una nueva entrega de productos sin lactosa que podéis tomar con tranquilidad si sois intolerantes como yo. Pero ojo, si eres alérgico a la proteína de la leche no puedes tomar los derivados de la leche que mencionaré, pero los demás sí, ya sabes 😉

Patatas Lay’s al punto de sal: Yo ya tomaba éstas patatas fritas antes de diagnosticarme la intolerancia a la lactosa, así que me puso muy contenta saber que podía seguir tomándolas.

Pero cuidado con las patatas de otros sabores, o de otras marcas o otros tipos de snacks porque la mayoría llevan lactosa o pueden contener trazas…

Palomitas para microondas Popitas al punto de sal: También era algo que yo ya tomaba de antes, aunque no a menudo. Ahora ya estoy segura de que si me apetecen unas palomitas puedo darme el capricho.

También debéis tener cuidado con los otros sabores que no sean al punto de sal o con otras marcas, podrían llevar lactosa escondida.

 

Aceitunas “Clásicas” La Española: Con el tema de las aceitunas me he dado cuenta de que tengo que tener mucho cuidado. Son muchas las marcas que te avisan de que contienen leche como alérgeno o trazas. Y luego la mayoría pone que tienen ácido láctico, que como a mi eso me suena a leche no las tomo por si acaso. Pero si alguien sabe más sobre el ácido láctico que me explique por favor…

En fin, que éstas de La Española, no pone que tengan nada de lo anterior así que son las que como. De momento no me han sentado mal.

Salchichas de pechuga de pollo Campofrío: Como visteis en el anterior post sobre el tema que hice, me gustan las salchichas. Es lo que ceno bastantes noches, así que estoy estudiando las que puedo comer, que no son muchas porque la mayoría llevan lactosa.

Probé éstas de pollo de Campofrío pero la verdad es que no me hicieron mucha ilusión. No están malas, pero me parecieron bastante sosas. Ni fu ni fa…

Salchichas Picken: Creo que de todas las salchichas que he probado hasta ahora estas son las que más me han gustado. Hay tres tipos diferentes y las tres me gustan: Frankfurt, Bratwurst y Bockwurst.

 

 

Fuet Espetec Noel: Otra de las cosas especialmente difíciles de encontrar sin lactosa es el embutido. Casi todo lleva leche en polvo, que no sé por qué narices tiene que llevarla pero así es…

Así que con alegría he descubierto este fuet y la verdad es que está muy rico, sabe igual que el de toda la vida.

 

Ketchup Heinz: También he podido comprobar con gran alegría que el ketchup que suelo tomar no tiene lactosa…

 

 

 

Yogures Danone Activia sin lactosa: Toda mi vida he sido fiel a Danone, siempre he tomado todos los postres lácteos de la marca.

Me puse muy contenta cuando descubrí que habían sacado estos yogures sin lactosa. Pero cuando los probé… Pufff la verdad es que no me gustaron nada. Me supieron igual de ácidos que los de Kaiku.

Natillas de vainilla sin lactosa Reina: Otra de las cosas que no me ha gustado. Estoy probando todos los postres sin lactosa que veo para saber cuáles me gustan y desde luego estas natillas no están entre ellos. El sabor es demasiado fuerte y artificial para mi gusto…

 

Yogur sin lactosa Milbona: Si conocéis Lidl sabréis que Milbona es la marca de sus productos lácteos: yogures, quesos… Ahora acaban de sacar yogures sin lactosa de varios sabores, yo he probado los de fresa y no están mal. Creo que los seguiré comprando.

Bombón de nata Royne: Royne ha sacado una gama de helados sin lactosa, sin gluten y sin azúcares añadidos. Se agradece… He probado el bombón de nata y no está mal.

 

 

Cono de vainilla Kalise: Kalise también ha sacado helados sin lactosa. Probé el cono de vainilla y me gustó, bastante más que el anterior. Espero que otras marcas las imiten y saquen heladitos sin lactosa para que los que somos intolerantes también podamos disfrutar del verano.

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Liebster Award 2

En agosto fui nominada por Naiara, del blog El Faro de Arcadia, a mi segundo Liebster Award. Muchas gracias por acordarte de mi y como ya te dije, aquí estaría respondiendo a las preguntas en cuanto consiguiera sacar algo de tiempo 😉

 

LAS   REGLAS:

Agradecer al blog que te ha nominado y seguirlo. 
Responder a las 11 preguntas que te han hecho. 
Nominar a 11 blogs que tengan menos de 200 seguidores. 
Avisarles de que han sido nominados. 
Realizar 11 preguntas a los blogs que has nominado.

 

LAS RESPUESTAS:

 

1. Personaje literario por el que sientas un extraño amor/odio.

Ahora mismo la única que me viene a la cabeza es Rachel, la protagonista de La chica del tren. Por un lado empaticé con ella y me daba pena. Pero por otro casi podía sentir en mis carnes el estado de embriaguez constante en el que vive, las brumas y la pesadez provocadas por el alcohol, y eso no me gustaba nada y hacía que me cayese mal por seguir bebiendo…

2. Personaje literario que al conocerlo te dejó indiferente.

Tantos a lo largo de tantos libros… No sabría decir uno, pasaron por mi cabeza sin pena ni gloria.

3. ¿Quién te regaló el último libro?

Uff fue hace unos cuantos años ya… Mis amigas me regalaron El último Catón, gracias al cual conocí a Matilde Asensi.

Pero no suelen regalarme libros, porque los que me conocen saben que no me gusta, prefiero elegirlos yo que sé lo que me gusta. Los demás no suelen acertar con el tipo de libros que me van.

4. Cuando recibes un regalo: ¿prefieres que te sorprendan con un libro que no esperabas o ya tienes una lista hecha para que acierten al 100%?

Como ya digo en la anterior respuesta no me gusta que me regalen libros porque no aciertan nunca, prefiero comprarme yo los libros y que me regalen cualquier otra cosa 🙂

5. ¿Cuántos libros te has propuesto leer este año?

En Goodreads me he puesto como reto llegar a los 40 libros. Ya he leído 31, así que espero conseguir el reto…

6. ¿Cuántos leíste el año pasado?

El año pasado leí 35. Si quieres ver cuáles fueron pincha AQUÍ.

7. Libro que tuviste que leer en el colegio/instituto para un trabajo de clase.

Ya lo mencioné en un book tag, El Quijote. Dios, lo recuerdo como un castigo… El libro más famoso e importante de la literatura española y a mí me resultó insoportable.

8. Libro que recomiendas a tu peor enemigo.

Pues mira, si es mi peor enemigo que se lea El Quijote, que le llevará tiempo y así me deja tranquila jejeje

9. Libro que recomiendas a alguien querido.

Por ejemplo, Dime quién soy, de Julia Navarro. Me gustó muchísimo…

10. ¿Cuántas páginas tenía el libro más extenso que has leído?

Probablemente sean los libros de Ken Follett: Los pilares de la Tierra, Un mundo sin fin, La caída de los gigantes, El invierno del mundo y El umbral de la eternidad. Todos tienen mil y muchas páginas.

11. ¿Si pudieras vivir en una época literaria (hablamos de siglos), cuál sería?

Creo que no me gustaría vivir en otro siglo que no fuese el actual, a pesar de todo lo malo que tenemos, pero el pasado pasado está.

 

Podéis sentiros nominados todos los que queráis y responder a estas mismas preguntas. Pero si lo hacéis avisadme para leer vuestras respuestas 😉

Chicago y Nueva York (IX)

El dia 20 teníamos entradas para visitar el observatorio del One World Trade Center, al cual tenía muchas ganas de subir porque la última vez que estuvimos en Nueva York aún no había sido inaugurado.

Como las entradas eran con hora, salimos con tiempo en un coche de Uber por miedo a que hubiera uno de los famosos atascos de la ciudad. Pero la cosa se dio bien y llegamos con mucha antelación, lo cual nos permitió dar una vuelta por todo el memorial. Igual que la vez anterior que estuve se me saltaron las lágrimas al recordar a las víctimas del terrible atentado del 11-S. En ese lugar hay una energía especial, se siente en la piel…

     

     

Cuando llegó la hora entramos al edificio, donde tuvimos que pasar varios controles de seguridad y dividirnos en varias colas según donde hubieras comprado las entradas. Unas colas tenían prioridad sobre las otras y entraban al observatorio antes. Nosotros éramos de los más afortunados…

Mentiría si dijese que el observatorio no me defraudó un poco. Al igual que pasó con los dos edificios de Chicago a los que subimos, éste también está todo acristalado con lo que hay que tener cuidado de que no salgas reflejado al hacer las fotos.

Estas son las vistas desde arriba de algunos de los lugares más representativos:

A la salida fuimos a ver el Oculus de Calatrava. No es que me apasione su diseño, pero nos impresionó lo enorme que es por dentro. La verdad es que por fuera no lo parece…

Es a la vez estación y centro comercial gigantesco. Une por el subsuelo los cuatro nuevos edificios que se han hecho tras los atentados. Está lleno de tiendas y puedes perderte con una facilidad…

Allí dentro preguntamos dónde podíamos comer y nos recomendaron hacerlo en Eataly. Por diox, lo que nos costó encontrarlo. Nos perdimos mil veces por los pasillos de aquella mole, hasta que nos metimos en un ascensor que nos llevó justo hasta allí.

Aquello es una mezcla de tienda de productos italianos y restaurante. Me temo que había dos zonas para comer dependiendo de lo que quisieras comer y que no nos entendimos bien porque nosotros queríamos ir a la zona donde anunciaban carne y nos llevaron a la de pizzas y pasta… Terminamos comiendo calzone con el permiso de la pastillita de lactasa 😛

Luego aprovechamos para ir al Century 21 de aquella zona. ¡Shopaholics al poder!

Ya reventados de las compras nos marchamos al hotel en otro coche de Uber, a cenar en la habitación y descansar…

El día 21 nos dirigíamos a la New York Public Library cuando vimos una cola en la acera por la que andábamos… Como somos un poco cotillas nos paramos a ver qué esperaba la gente y nos dimos cuenta de que esperaban a que abriesen las puertas de la tienda Uniqlo. Sinceramente, me sonaba esa marca pero nunca había visto qué clase de ropa tenían, así que como idiotas nos pusimos en la cola para entrar en la tienda y salir de dudas. Para empezar nos encantó el diseño de la tienda, muy chulo, y nos volvimos locos con la ropa y los precios. Madre mía todo lo que compramos… 😳

Al final perdimos la mañana entera en la tienda… Y casi a la hora de comer pusimos rumbo de nuevo a la biblioteca.

En el camino volvimos a hacer fotos al Atlas y la Catedral y en Rockefeller Center.

     

Y ya con un hambre atroz llegamos a la biblioteca…

Fuimos a comer a Keen’s Steakhouse, donde se anuncian como la mejor carne de la ciudad. Es un sitio con mucha solera y con muy poca iluminación, lo cual hizo que apenas pudiéramos ver lo que ponía en la carta. La carne estaba buena, pero no sé si yo diría que era la mejor que he probado allí…

Por la tarde estuvimos prácticamente enclaustrados en el hotel haciendo las maletas porque nos volvíamos a casa al día siguiente. Y tuvimos un ataque de pánico al ver que no nos entraba de ninguna manera TODO lo que habíamos comprado. Imposible.

El día 22 lo empezamos saliendo a comprar una bolsa que pasase por equipaje de mano y con suficiente capacidad para poder meter todo lo que no nos cabía en las maletas. Afortunadamente la encontramos y pudimos hacer las maletas bien…

Dejamos las maletas en el hotel y nos fuimos a dar una vuelta, a conocer las tiendas que hay en el Hotel Plaza.

Luego fuimos a comer a nuestro querido Restaurante Serafina, unos espaguetis al limoncello.

Y finalmente volvimos a nuestro hotel, a esperar en el hall a que viniera el transfer para llevarnos al aeropuerto.

A pesar de que habíamos adelantado la hora de recogida, había tanto atasco que llegamos al aeropuerto con la hora justa. Y como en este viaje nos pasó de todo en los aeropuertos, en la despedida también tuvimos jaleo.

Como yo voy en silla de ruedas el control de seguridad es diferente al de los demás. Me suelen llevar aparte y como la silla no puede pasar bajo el arco de seguridad me cachean por todo el cuerpo y pasan un papelito por toda la silla para detectar si hay presencia de drogas o explosivos en ella.

Y eso hicieron, una mujer policía enorme empezó a cachearme. Nunca me habían cacheado tan a fondo, me hizo sentir muy incómoda… Luego empezó a frotar el dichoso papelito por toda la silla. Y finalmente frotó otro papelito en mis zapatos.

Cada papelito lo analizó una máquina diferente. El de los zapatos dio que estaba todo bien, pero cuando metieron en la máquina el papelito de la silla aquella empezó a pitar. Y todos los policías empezaron a revolucionarse y a hablar muy alto entre ellos. Yo me asusté porque no sabía qué pasaba. La policía empezó a preguntarme cosas muy rápido, tanto que no la entendía nada y me estaba poniendo de los nervios. Se dio cuenta de que no la entendía y entonces me habló más despacio y me preguntó dónde estaba mi bolso. Yo le dije que no tenía bolso y la tía no se lo creía. Como pude le expliqué que como voy con mis padres no llevo bolso. Y mientras seguían hablándose a gritos y desquiciados entre ellos. Yo sólo les entendía: “Es la silla, no son los zapatos, es la silla“. Pero no sabía qué narices pasaba con la silla, qué era lo que había podido detectar la máquina. Os juro que yo ya me veía detenida, vete a saber por qué. A puntito estuve de echarme a llorar…

Hasta que a la policía se le ocurrió volver a pasar otro papelito por toda la silla y analizarlo con la otra máquina, no con la que habían analizado el primero. Y en la segunda máquina daba que todo estaba bien. ¡Ufff! La policía empezó a regañar a la otra que estaba al cargo de la primera máquina y a decirle que limpiase la máquina, porque debía haber dado la alerta porque estaba sucia… Y a mi empezó a decirme que todo estaba bien y a pedirme perdón por el error.

Qué mal rato pasé, de verdad que el numerito que montaron y el susto que me llevé no se lo deseo a nadie.

Afortunadamente el vuelo de regreso a casa fue fenomenal y a la llegada a Barajas ya no tuvimos ningún problema 🙂