Chicago y Nueva York (IV)

El día 12 fue agotador se mire por donde se mire…

Volvimos a recorrer Michigan Avenue hasta llegar al Millennium Park y ahí empezamos a callejear buscando la Chicago Union Station. Llegamos a pensar que íbamos a morir achicharrados por el sol… Por el camino nos metimos en varias tiendas solamente en busca de aire acondicionado. Y por más vueltas que dábamos al mapa no encontrábamos la maldita estación.

Nos sirvió para ver lo cutres que son las estaciones del metro elevado. Es alucinante pasar por debajo, me sorprende que eso se mantenga en pie…

También vimos graffitis bonitos en fachadas de edificios y calles en las que se ven edificios que están al otro lado del río como si estuvieran en éste…

     

Y, por fin, la Chicago Union Station.

No os pongo fotos del interior porque en todas salimos nosotros y quiero seguir manteniendo algo de intimidad 😛 Pero vamos, que comparada con la Grand Central de Nueva York pues como que decepciona un poco…

Y de ahí fuimos al Skydeck de la Willis Tower (más conocida como Sears Tower, su antiguo nombre). Si no me equivoco es el rascacielos más alto de Chicago…

Nos resultó imposible sacarlo entero desde abajo…

La visita mola por toda la parafernalia que montan en el ascensor y en el piso anterior al último… Pero pasa lo mismo que en el John Hancock Observatory, al ser todo de cristal salen los reflejos en las fotos.

Y para mi gusto son más bonitas las vistas desde el otro edificio, éste está rodeado mayormente de edificios más bajos y no impresiona tanto.

Lo que MOLA de verdad es lo que llaman The Ledge, que son unos cubos totalmente de cristal donde, si eres valiente y no tienes vértigo, asomarte y sentir como si estuvieras flotando. IM-PRE-SIO-NAN-TE.

Luego nos costó volver a encontrar la Michigan Avenue desde allí, somos torpes qué le vamos a hacer… Íbamos en busca de un restaurante determinado para comer, pero como ya estábamos hartos de cocernos al sol y teníamos hambre nos metimos en el primero que nos gustó la pinta. Se llamaba 7 Lions y comimos unas cheeseburgers muy ricas 🙂

Después de comer llegamos al hotel tan reventados, que por la tarde sólo nos quedaron ánimos para acercarnos al supermercado y comprar algo para cenar…

Chicago y Nueva York (III)

El sábado 10 el plan era llegar hasta Lincoln Park y una vez allí decidir qué ver.

Como estaba bastante lejos del hotel utilizamos por primera en vez en nuestra vida Uber. Y me pareció el mejor invento del mundo, decir el punto exacto donde quieres que te recojan, decir a dónde quieres ir y que en ese instante te digan lo que te va a costar. Y dos o tres minutos después el coche ya está allí…

Una vez allí nos decidimos por entrar al Zoo. Siempre que voy a un zoológico tengo sentimientos encontrados: me maravillo con la belleza de los animales y a la vez muero de pena al verlos encerrados y fuera de su hábitat.

Aunque los animales parecían estar bien cuidados, me pareció que algunos animales grandes estaban en espacios demasiado reducidos…

Especial pena me dieron un par de leonas encerradas en un cubículo de aproximadamente 3×10 metros dentro de un pabellón donde hacía un calor horrible. Habían puesto un par de ventiladores dirigidos a la jaula y las pobres no hacían más que jadear del sofocón que tenían.

Y también me quedé tristísima con un oso polar, que parecía estar igual de sofocado y no hacía más que dar vueltas y entrar y salir de su “cueva”.

Como el recinto del Zoo es enorme al final pasamos la mañana entera allí… Y aunque el plan era comer por la zona, después de haber estado tanto tiempo bajo un sol de justicia y 35 grados lo que más nos apetecía era volver a hotel para darnos una ducha antes de comer. Así que pedimos otro Uber de vuelta al hotel. Terminamos comiendo en un restaurante llamado The Windsor al que se podía acceder desde el hall del hotel.

Por la tarde tuvimos que ir a la farmacia en busca de aftersun porque parecíamos cangrejos de cómo nos habíamos quemado… Y luego dimos un paseo por la orilla del Lago Michigan, por la sombra claro jejeje

El domingo 11 decidimos tomárnoslo con calma, así que nos fuimos de compras toda la mañana. Fuimos a T.J. Maxx, por recomendación que vi en un blog, donde decían que era una tienda con ropa de marca a precios baratos. Madre mía, menos mal que habíamos dicho que dejaríamos las compras para Nueva York porque si no nos llevamos la tienda entera. Sí, ya está clarísimo que somos compradores compulsivos… 😳

A la hora de comer nos metimos en el restaurante Labriola, que estaba muy cerca. Comimos una pizza muy rica… Ay, qué habría sido de mí si no hubieran existido las pastillas de lactasa… ¡No habría podido comer casi nada!

Después de comer mi madre, mi amiga y yo nos fuimos otra vez de compras. Esta vez a una tienda que se llama Marshalls, que está en la planta inferior de donde estuvimos por la mañana y que pertenece al mismo grupo. La diferencia es que aquí encontramos ropa de niños (para traer regalitos a mis sobris) y en la anterior no 🙂

Y a última hora de la tarde fuimos al John Hancock Observatory, más conocido como 360º Chicago. Nuestra idea era subir cuando todavía fuese de día, hacer fotos, y quedarnos hasta que se hiciera de noche para hacer fotos con todos los edificios iluminados. Estuvimos esperando y esperando, hasta que nos cansamos y terminamos yéndonos antes de que se hubiera hecho de noche…

Tiene unas vistas espectaculares, sobre todo del Lago Michigan. La única pega que le pondría es que al no estar el observatorio al aire libre, es más complicado hacer fotos. Al estar todo acristalado, si no pegas la cámara al cristal sales reflejado en las fotos. Por no hablar de que en las fotos sale toda la suciedad que tienen los cristales por fuera…

Y con esto y un bizcocho… ¡Hasta el próximo post! 😉

 

PD: Ya sabéis que podéis ver las fotos a mayor tamaño pinchando en ellas

 

Chicago y Nueva York (II)

Seguimos con la crónica del viaje… 😉

Se me olvidó contaros que reservé los hoteles, por primera vez, a través de Booking. La verdad es que hasta que no llegamos allí no terminaba de fiarme, me daba miedo que nos dijesen que no había ninguna habitación reservada o que el precio iba a ser superior al de la oferta. Pero todo salió perfecto, así que es muy posible que para el próximo viaje repitamos.

Encontramos una súper oferta (con desayuno incluído) en el hotel Homewood Suites Chicago Downtown/Magnificent Mile by Hilton. El hotel estaba muy bien, la habitación era enorme con una cocina muy completa y todo estaba siempre muy limpio. El personal era encantador y siempre había alguien que hablaba español. La única pega que podría poner es que estábamos junto a un hospital y se oían sirenas de ambulancia durante prácticamente todo el día y la noche a pesar de estar en la planta 18…

Pero bueno, vamos al lío…

El día 9 nos levantamos muy prontito, como nos acostamos también pronto y con el cambio de horario, a las 4 de la madrugada ya estábamos despiertos… Aguantamos en la cama despiertos hasta las 7 de la mañana, hora en la que decidimos bajar a desayunar. Y a las 8 de la mañana ya estábamos en la calle.

Recorrimos la Michigan Avenue hasta llegar al río Chicago, viendo los edificios más famosos que hay en ese tramo.

Tribune Tower. Es un edificio de estilo neogótico muy espectacular, que además es la sede del famoso periódico Chicago Tribune. Las fotos que voy a poner no le hacen justicia, está claro que seguimos siendo pésimos fotógrafos a pesar de las prácticas que hemos hecho antes del viaje 😦

   

Wrigley Building. Está frente al anterior y, si no me equivoco, alberga oficinas y algún consulado…

Al lado del anterior está la Trump Tower, que no necesita explicación… Perdonad la malísima perspectiva de la foto, pero es que la que hicimos desde una mejor ha salido borrosa *vergüencita*

Luego dimos un paseíllo por la orilla del río Chicago, pudiendo observar de cerca los edificios Marina City, que parecen mazorcas de maíz y son muy curiosos porque los pisos inferiores son aparcamientos y tienen su propio puerto deportivo.

Luego hicimos el camino inverso por Michigan Avenue hasta llegar a la Water Tower, un edificio que fue utilizado como bomba de agua y que ahora es una galería de arte, y el John Hancock Center

Y con tanto pasear Michigan Avenue para un lado y para otro llegó la hora de comer. Decidimos entrar al Restaurante Bandera, porque estaba muy cerca de donde nos encontrábamos y porque nos habían recomendado sus costillas BBQ. De entrada pedimos Chilled Jumbo Shrimp (gamas enormes con unas salsas extrañísimas) y Iron Skillet Cornbread (una especie de torta de pan de maíz con pimientos verdes y creo que coliflor en una sartén). Y de segundo un Seattle-Style BBQ Salmon y todos los demás BBQ Beef Back Ribs. Comimos bien, aunque no fue muy barato que digamos…

Luego nos fuimos al hotel a dormir la siesta, que con el madrugón que nos habíamos dado y la caminata estábamos muy cansados.

Por la tarde, decidimos dar un paseo por otra zona cercana al hotel que todavía no conocíamos. Y gracias a ello encontramos un supermercado buenísimo, donde encontré yogures sin lactosa de Yoplait muy ricos, fruta y otras cosas para cenar en la habitación.

Y viendo lo largo que ha quedado este post (y sólo he hablado del primer día) va a ser mejor que lo deje aquí y deje el resto para próximos post 😛

 

PD: Podéis ver las fotos en grande pinchando en ellas.